Elecciones Regionales y Municipales 2026: una mirada desde el turismo, la gestión urbana y el desarrollo de destinos

Este domingo 4 de octubre, más de 26 millones de electores están convocados a participar en las Elecciones Regionales y Municipales 2026. Elegiremos gobernadores, alcaldes y autoridades locales para los próximos cuatro años. Para quienes trabajamos en turismo, esta elección merece ser observada también desde una perspectiva sectorial: una ciudad turística no se construye únicamente desde el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo o desde PromPerú. Gran parte de la experiencia que vive un visitante depende directamente de decisiones municipales.

Seguridad, limpieza pública, tránsito, recuperación de espacios públicos, conservación del patrimonio, fiscalización, formalización, señalización, accesibilidad, cultura, desarrollo urbano y promoción del destino forman parte, directa o indirectamente, de esa experiencia.

Y en ninguna ciudad esta discusión resulta tan relevante como en Lima.

La capital concentra el principal aeropuerto internacional del país, posee un Centro Histórico declarado Patrimonio Mundial, una gastronomía reconocida internacionalmente, costa, patrimonio arqueológico prehispánico, museos, barrios tradicionales, humedales, lomas, oferta cultural y una importante infraestructura hotelera y gastronómica.

El nuevo Aeropuerto Internacional Jorge Chávez refuerza todavía más esa posición. Solo durante 2025 movilizó 25,5 millones de pasajeros, de los cuales más de 10,27 millones correspondieron a tráfico internacional. Sin embargo, disponer de recursos turísticos excepcionales no convierte automáticamente a una ciudad en un destino turístico competitivo. Ese es precisamente el desafío de Lima.

 

Lima tiene turistas. El reto es convertirse en un verdadero destino

Existe un dato particularmente revelador.

PromPerú determinó que en 2024 más de 1,1 millones de turistas internacionales que ingresaron al Perú por el aeropuerto Jorge Chávez visitaron el Centro Histórico de Lima. Estos viajeros, además, registraron un gasto promedio de US$1.572 durante su viaje al país, US$155 más que el turista extranjero promedio. El 78% visitó la Plaza Mayor y el 54% la Catedral; sin embargo, otros atractivos importantes presentaron niveles considerablemente menores de visita: San Francisco y Catacumbas 11%, Barrio Chino 5% y MALI 2%.

La lectura para el sector debería ser clara: existe demanda, pero todavía tenemos una enorme oportunidad para ampliar los circuitos, incrementar el consumo turístico y conseguir que el visitante descubra mucho más de Lima. El turismo limeño no debería limitarse al tradicional recorrido Plaza Mayor–Catedral–San Francisco ni a Miraflores y Barranco. Lima posee huacas distribuidas dentro de la propia ciudad, el Rímac histórico, Pachacámac, Pantanos de Villa, Chorrillos, Callao como destino complementario, barrios gastronómicos, arquitectura republicana, cultura criolla, patrimonio religioso, mercados, espacios naturales y una Costa Verde que todavía tiene un enorme potencial turístico.

El desafío del próximo gobierno municipal será conectar estos activos y transformarlos en experiencias comercializables.

 

¿Qué ha ocurrido durante las últimas gestiones?

Antes de analizar las propuestas electorales resulta necesario mirar hacia atrás.

Durante la gestión de Jorge Muñoz se produjo un avance institucional importante: en diciembre de 2019 se aprobó el Plan Maestro del Centro Histórico de Lima al 2029 con visión al 2035, instrumento posteriormente reconocido favorablemente por el Comité del Patrimonio Mundial de UNESCO.

Luego llegó la pandemia, probablemente la mayor crisis sufrida por el turismo moderno.

En ese contexto, la Municipalidad desarrolló acciones de reactivación: firmó un acuerdo con Canatur, implementó terrazas gastronómicas en el Centro Histórico, impulsó recorridos y actividades mediante Visita Lima, promovió la reapertura turística de Pantanos de Villa y consiguió para Lima el reconocimiento Safe Travels. También se implementaron herramientas digitales como Explora 360 y 96 audioguías —48 en español y 48 en inglés— para recorrer el Centro Histórico.

El principal valor de ese periodo, visto desde turismo, fue haber avanzado en planificación patrimonial, digitalización y reactivación en circunstancias extraordinariamente difíciles.

 

La gestión 2023–2026

El periodo iniciado por Rafael López Aliaga en 2023 —y que desde octubre de 2025 continúa Renzo Reggiardo tras la renuncia de López Aliaga— ha mantenido la recuperación del Centro Histórico como uno de sus ejes y ha buscado fortalecer el posicionamiento internacional y de eventos de la ciudad. El JNE acreditó a Reggiardo para completar el periodo municipal 2023–2026.

El avance institucional más relevante para el turismo probablemente sea la aprobación del Plan de Desarrollo Turístico de Lima Metropolitana 2025–2030, aprobado por unanimidad por el Concejo Metropolitano en diciembre de 2025 y presentado públicamente en febrero de 2026. No es un documento menor. El plan fue elaborado utilizando la metodología del Mincetur, recibió opinión técnica favorable del ministerio e involucró a más de 500 actores. Identifica una Zona de Desarrollo Turístico integrada por 35 distritos, 183 atractivos y 12 productos turísticos. Entre sus acciones contempla plataforma digital de promoción, formalización y fiscalización de prestadores, observatorio turístico, fortalecimiento de la Red de Protección al Turista y articulación del turismo con movilidad y planificación territorial.

Ese instrumento introduce algo que Lima necesitaba: pensar el turismo metropolitano más allá del Centro Histórico.

El desafío para la siguiente administración será evitar uno de los problemas tradicionales de la gestión pública peruana: elaborar buenos planes que posteriormente no se ejecutan.

El próximo alcalde no debería comenzar nuevamente desde cero. Debería explicar qué mantendrá, qué modificará, cuánto costará y cómo ejecutará el Plan de Desarrollo Turístico 2025–2030.

 

Los cuatro nombres con mayor intención de voto

La última encuesta publicable de Ipsos para Perú21, realizada entre residentes de Lima el 24 y 25 de septiembre, registra a Rafael López Aliaga con 25% de intención de voto, Carlos Bruce con 14%, Francis Allison con 13% y Daniel Urresti con 8%. Son fotografías de opinión pública tomadas antes de la elección y no constituyen una predicción del resultado.

Existe además una particularidad jurídica que el elector debe conocer: Luis Rubio renunció a la candidatura a alcalde de Renovación Popular. Rafael López Aliaga permanece inscrito como primer regidor o teniente alcalde de esa lista; por esa configuración, es su nombre el que concentra la preferencia electoral atribuida a Renovación Popular en los sondeos.

¿Qué plantean estas opciones y qué implicaciones tienen sus propuestas para el turismo?

 

Rafael López Aliaga / Renovación Popular: continuidad de obras, seguridad y conectividad

La propuesta municipal de Renovación Popular pone especial énfasis en seguridad, transporte e infraestructura. Entre las medidas difundidas se encuentran una red de 10.000 cámaras con inteligencia artificial, pórticos con reconocimiento facial y lectura de placas, unidades contra la extorsión, impulso a las líneas 3 y 4 del Metro, un tren Chosica–Callao, ampliación de Ramiro Prialé y un túnel en La Herradura destinado a conectar la Costa Verde con Lima Sur.

Desde la perspectiva turística, seguridad y conectividad tienen incidencia directa aunque no sean políticas turísticas en sentido estricto.

Existe además un antecedente que permite evaluar a esta opción de manera diferente a candidatos que nunca administraron Lima: López Aliaga gobernó la capital desde enero de 2023 hasta octubre de 2025.

Por ello, el análisis sectorial no debería limitarse a preguntar qué promete, sino también qué ocurrió durante el periodo en que ya tuvo responsabilidad municipal.

En esa etapa se continuó impulsando la recuperación del Centro Histórico y durante el periodo municipal 2023–2026 terminó aprobándose el nuevo Plan de Desarrollo Turístico Metropolitano. La actual administración también ha apostado por posicionar Lima como sede de grandes acontecimientos internacionales vinculados con gastronomía, cultura y reuniones.

El punto que el sector debería examinar es cuánto de la agenda planteada tiene cronograma, financiamiento e indicadores específicamente turísticos y cómo se garantizaría la continuidad y ejecución del Plan 2025–2030.

 

Carlos Bruce / Somos Perú: turismo integrado a la gestión de ciudad

Carlos Bruce ha presentado un plan en el que turismo aparece integrado dentro de una agenda más amplia de desarrollo económico, planificación urbana, infraestructura, sostenibilidad, movilidad y seguridad. Su equipo técnico incorpora específicamente un componente de industria, comercio y turismo.

Entre sus propuestas públicas figuran una Policía Municipal Metropolitana, una Escuela Metropolitana de Serenazgo, modernización del sistema de videovigilancia hacia un C5i, semaforización inteligente, corredores metropolitanos segregados, recuperación de espacios públicos y reorganización del sistema de transporte.

Para el turismo, este enfoque plantea una cuestión interesante: muchas veces el principal aporte de un alcalde al turismo no consiste en organizar ferias turísticas, sino en conseguir que la ciudad funcione.

Un visitante necesita desplazarse, caminar, orientarse, sentirse seguro y encontrar espacios públicos limpios y accesibles.

En consecuencia, el sector debería revisar no solamente las propuestas etiquetadas como “turismo”, sino la capacidad de estas medidas urbanas para mejorar corredores turísticos concretos y conectar Centro Histórico, Rímac, Miraflores, Barranco, Costa Verde y otros polos de visita.

 

Francis Allison / Avanza País: experiencia municipal y énfasis en ejecución

Francis Allison llega a esta elección poniendo como principal carta de presentación su experiencia en gestión municipal en Magdalena. Durante el debate organizado por el JNE sostuvo que las obras viales metropolitanas deberían contar con estudios técnicos previos y planteó como objetivo reducir el tiempo perdido por los ciudadanos en el tránsito.

Para turismo, la discusión sobre infraestructura vial tampoco es secundaria.

Lima registró durante 2025 un nivel promedio de congestión de 69,3%. Según el Traffic Index de TomTom, recorrer 10 kilómetros tomó en promedio casi 35 minutos y durante la hora punta vespertina ese mismo recorrido llegó a superar los 51 minutos.

Esto afecta al ciudadano, pero también al turismo: encarece operaciones, reduce el número de atractivos que pueden visitarse en un día y deteriora la experiencia del pasajero.

En el caso de Allison, el sector debería examinar con particular atención el desarrollo específico de su política turística metropolitana: cómo conectaría su experiencia distrital con una ciudad de 43 distritos y qué estructura institucional, presupuesto, promoción internacional y productos turísticos propone para ejecutar el actual plan metropolitano.

 

Daniel Urresti / Podemos Perú: seguridad, patrimonio y circuitos turísticos

Daniel Urresti presenta una particularidad: existe un antecedente programático turístico bastante desarrollado de Podemos Perú.

Su plan municipal anterior proponía fortalecer Visita Lima mediante una plataforma multilingüe, conectar circuitos turísticos del Centro Histórico con otros distritos, desarrollar ecoturismo en valles y lomas, promover actividades gastronómicas, crear una Casa del Artesano Productor y desarrollar un Sistema Turístico de Sitios Arqueológicos de Lima Metropolitana.

Varias de esas ideas siguen siendo pertinentes para la Lima actual, especialmente la integración de huacas, naturaleza y barrios fuera del circuito tradicional.

Sin embargo, al evaluar la candidatura 2026 corresponde distinguir las propuestas históricas de Podemos Perú de los compromisos formalmente asumidos para el periodo 2027–2030. El elector debería comprobar qué medidas han sido ratificadas, modificadas o presupuestadas en la propuesta vigente.

 

¿Qué necesita realmente Lima para convertirse en una potencia turística latinoamericana?

Aquí debería concentrarse la discusión del sector.

Lima no parte de cero. Tiene patrimonio, gastronomía, conectividad aérea, infraestructura hotelera, costa, cultura y demanda internacional.

Lo que necesita es transformar esos activos dispersos en un sistema turístico metropolitano.

A mi juicio técnico, hay siete asuntos que cualquier propuesta municipal seria debería resolver:

Primero: seguridad turística. El visitante debe poder desplazarse con confianza entre aeropuerto, Centro Histórico, Miraflores, Barranco, Rímac, Costa Verde y principales atractivos. Actualmente existe una estrategia interinstitucional y corredores turísticos protegidos; Mincetur y la Policía de Turismo han reforzado recientemente el corredor Lima–Callao. La siguiente gestión municipal debería integrarse plenamente a ese sistema.

Segundo: movilidad. Una capital turística donde trasladarse diez kilómetros puede tomar cerca de una hora en hora punta pierde competitividad. No existe política turística exitosa sin política de movilidad.

Tercero: recuperar y proteger el Centro Histórico. UNESCO reconoce el enorme valor del sitio, pero también señala amenazas relacionadas con intervenciones inadecuadas, presión inmobiliaria y comercio informal. Recuperar patrimonio no significa convertir el centro en un museo vacío: debe existir vivienda, comercio, gastronomía, cultura y actividad económica compatible con su conservación.

Cuarto: descentralizar el turismo. El visitante debe descubrir que Lima es mucho más que Miraflores, Barranco y Plaza Mayor. Pachacámac, Lurín, Chorrillos, Rímac, las huacas, las lomas, Pantanos de Villa y los diferentes barrios culturales pueden formar parte de una nueva generación de productos.

Quinto: convertir la Costa Verde en un verdadero corredor turístico. Lima posee una característica extraordinaria entre las grandes capitales sudamericanas: una extensa relación urbana con el Pacífico. Deportes, gastronomía, cicloturismo, entretenimiento, espacios públicos, miradores y actividades náuticas pueden convivir bajo planificación adecuada.

Sexto: profesionalizar la promoción del destino. Lima necesita inteligencia turística, estadísticas, observatorio, calendario internacional de eventos y una marca destino gestionada con continuidad, independientemente de quién sea alcalde.

Séptimo: gobernanza público-privada. Ninguna municipalidad puede desarrollar sola el turismo. Mincetur, PromPerú, Ministerio de Cultura, municipalidades distritales, Callao, Policía de Turismo, universidades, gremios, operadores, hoteles, restaurantes, guías y comunidades deben trabajar alrededor de objetivos comunes.

 

El turismo necesita políticas de Estado local, no políticas de alcalde

Tal vez este sea el punto más importante.

Cada cuatro años Lima no puede volver a discutir desde cero qué hacer con el Centro Histórico, la Costa Verde, el Rímac o sus circuitos turísticos.

Ya existen instrumentos.

Existe un Plan Maestro del Centro Histórico al 2029 con visión al 2035. Existe un Plan de Desarrollo Turístico de Lima Metropolitana 2025–2030. Existen 183 atractivos identificados y 12 productos turísticos priorizados dentro de 35 distritos.

Por tanto, el debate electoral debería evolucionar. No basta preguntar: “¿Qué propone usted para el turismo?” Hay que preguntar: ¿Qué metas cumplirá al 2030? ¿Cuánto invertirá? ¿Qué proyectos priorizará? ¿Quién los ejecutará? ¿Cómo mediremos los resultados?

 

¿Qué debería revisar un profesional del turismo antes de votar?

Para quienes vivimos directa o indirectamente del turismo, propongo revisar las candidaturas con una matriz sencilla: no por simpatía política, sino por evidencia.

  1. Plan: ¿el turismo aparece con objetivos, presupuesto, cronograma e indicadores o solamente en declaraciones generales?
  2. Equipo: ¿existen profesionales capaces de gestionar turismo, patrimonio, movilidad, seguridad, inversión y desarrollo urbano?
  3. Gestión previa: cuando el candidato ha ejercido funciones públicas, ¿qué proyectos anunció, cuáles ejecutó y cuáles quedaron pendientes?
  4. Viabilidad: ¿la municipalidad tiene realmente competencia para ejecutar lo ofrecido o depende del Gobierno Nacional, Congreso u otra institución?
  5. Financiamiento: ¿se explica cuánto cuestan las principales propuestas y de dónde saldrá el dinero?
  6. Continuidad: ¿se compromete a ejecutar y mejorar los instrumentos turísticos existentes o pretende comenzar nuevamente?
  7. Articulación: ¿su propuesta incorpora al sector privado, gremios, universidades, municipalidades distritales y Gobierno Nacional?

La respuesta a esas preguntas probablemente diga mucho más que cualquier eslogan electoral.

 

Y en las regiones turísticas, ¿qué debemos observar?

La misma reflexión debería trasladarse a Cusco, Arequipa, Ica, Puno, La Libertad, Lambayeque, Loreto, Piura, San Martín, Áncash y el resto del país.

Un gobernador regional o alcalde de una ciudad turística debería comprender que administrar turismo no significa únicamente organizar festivales.

Significa proteger recursos turísticos, mejorar accesos, gestionar residuos, ordenar el transporte, enfrentar informalidad, garantizar seguridad, capacitar, atraer inversión, conservar patrimonio y coordinar con el sector privado.

En destinos consolidados como Cusco, el reto será gestionar mejor la presión turística y diversificar circuitos. En Ica, Paracas y Nazca será fundamental fortalecer seguridad, formalización y regulación de actividades turísticas. En Arequipa habrá que profundizar la integración entre patrimonio, gastronomía, naturaleza y conectividad. En Puno, fortalecer la experiencia alrededor del Titicaca y sus comunidades. En Lambayeque y La Libertad, transformar su extraordinario patrimonio arqueológico en corredores turísticos más competitivos.

En todos los casos debería aplicarse la misma regla: comparar planes, competencias, equipos, presupuesto, antecedentes y capacidad de ejecución.

 

Una elección que también define el futuro turístico

Las elecciones municipales suelen analizarse desde pistas, parques, seguridad o limpieza. Todo ello es correcto.

Pero para una ciudad turística, esos mismos asuntos constituyen política turística.

  1. Una calle segura es infraestructura turística.
  2. Una ciudad limpia es promoción turística.
  3. Un sistema de transporte eficiente mejora la experiencia turística.
  4. Un monumento recuperado genera economía.
  5. Una empresa formal protege al visitante.
  6. Un espacio público bien gestionado puede convertirse en atractivo.

Lima tiene condiciones extraordinarias para competir entre las grandes capitales turísticas de América Latina. Su aeropuerto funciona como puerta principal del país; su Centro Histórico recibe más de un millón de visitantes extranjeros; su gastronomía tiene reconocimiento mundial; y uno de sus atractivos, el Circuito Mágico del Agua, superó los 2,18 millones de visitantes entre enero y noviembre de 2025.

El potencial está demostrado.

Lo que corresponde discutir ahora es gestión.

Este domingo no deberíamos evaluar únicamente quién promete más. Deberíamos revisar quién presenta propuestas verificables, quién cuenta con equipos capaces de ejecutarlas, cómo financiará sus proyectos y qué compromisos concretos asumirá respecto de los instrumentos de planificación que Lima ya posee.

El turismo necesita autoridades que comprendan que desarrollar un destino no es organizar actividades aisladas durante cuatro años. Es construir ciudad. Y construir ciudad requiere planificación, continuidad institucional, inversión, seguridad, movilidad, conservación, formalidad y capacidad de ejecución. Para quienes formamos parte del turismo, esa debería ser también una dimensión importante al momento de evaluar las alternativas que encontraremos este domingo en las urnas.

Directiva Apetur | Asociacion Peruana de Empresas Turisticas