Hace unos días lideré, como presidente de APETUR, las gestiones que permitieron levantar el paro indefinido de los operadores de vehículos tubulares en Huacachina. Pero lo más importante no fue detener la protesta: fue demostrar, con los mismos informes técnicos que se invocan para intentar retirar a estos vehículos del mercado, que la informalidad del sector tiene solución sin necesidad de prohibir la actividad.

Cómo llegamos hasta aquí

Para dimensionar de qué hablamos: el paro que iniciamos el 15 de septiembre paralizó más de 400 unidades, afectó directa o indirectamente a más de 10,000 familias, y le costó a la economía local entre S/ 50,000 y S/ 70,000 diarios en un destino que recibe entre 2,500 y 3,000 turistas cada día. No fue una protesta menor, y no la tomé a la ligera.

El 2 de septiembre me reuní con el diputado José Palma Mendoza (Fuerza Popular), presidente de la Comisión de Producción, Comercio Exterior y Turismo del Congreso, para exponerle un diagnóstico que vengo sosteniendo desde hace tiempo: la principal dificultad del sector no es la falta de voluntad de los operadores, sino la informalidad administrativa, tributaria y laboral que reglamentos de mala calidad regulatoria, que no cumplen con Ley General de Mejora de la Calidad Regulatoria aprobada por el Decreto Legislativo 1565 y su reglamento (Decreto Supremo 023-2025-PCM), terminan alimentando.

(Foto 1: reunión con el presidente de la Comisión de Turismo del Congreso, José Palma Mendoza — 2 de septiembre)

El 15 de septiembre, ante la falta de respuesta, los operadores de tubulares iniciaron un paro indefinido. No lo promoví como protesta por sí misma: lo entendí como la única manera de conseguir que el problema recibiera, por fin, una respuesta institucional.

Dos días después, el 17 de septiembre, me reuní con el ministro de Comercio Exterior y Turismo, Rogers Valencia Espinoza. No fui a pedir una prórroga ni una excepción: fui con una propuesta técnica. Salimos de esa reunión con resultados concretos:

  • La Mesa Técnica de Huacachina se amplió por seis meses.
  • Se incorporó formalmente a la DIRCETUR Ica.
  • El Mincetur presentó una propuesta oficial de requisitos técnicos para avanzar en la formalización.

(Foto 2: reunión con el ministro de Comercio Exterior y Turismo, Rogers Valencia Espinoza — 17 de septiembre)

Las dos barreras que encontramos al leer los informes técnicos, línea por línea

El Decreto Supremo 026-2019-MTC incorporó el transporte turístico de aventura al Reglamento Nacional de Administración de Transporte, con exigencias de seguridad que respaldo por completo: arneses de cuatro puntos, jaula antivuelco, estructuras soldadas por personal calificado y verificadas con ensayos no destructivos. Ahí no hay debate. El debate está en otras dos exigencias que, en la práctica, no se pueden cumplir y que empujan a los operadores fuera del sistema en lugar de ordenarlos dentro de él.

La antigüedad. El artículo 25 del RNAT limita a 15 años la permanencia de los vehículos de transporte público de personas. Antes de discutirlo, quise entender de dónde salía ese número. Y lo encontré: proviene del Informe Técnico PUCP N° 2008-020-09, un estudio de 2008 elaborado para evaluar buses de transporte interprovincial, no vehículos tubulares. El propio informe calcula los 15 años a partir de un recorrido de 20,000 km al mes en carretera pavimentada —unos 2,5 millones de km acumulados—, la lógica de un ómnibus que cruza el país, no de una unidad que hace circuitos cortos dentro de las dunas de Huacachina, con un kilometraje que no llega a una décima parte de esa cifra en el mismo periodo. El propio informe admite, además, que su estimado de desgaste por corrosión —»solamente corrosión atmosférica»— se incrementa con agua y tierra: exactamente el entorno de arena que nunca modeló.

En transporte, el desgaste se mide en kilómetros —así se programa el cambio de aceite, de neumáticos o la revisión del motor—, no en años de calendario. El propio RNAT ya reconoce ese principio: el transporte de mercancías y el transporte privado no tienen antigüedad máxima mientras aprueben la inspección técnica vehicular. Eso es exactamente lo que propongo para los tubulares: kilometraje real e inspección técnica periódica, no una edad de calendario copiada de otro tipo de vehículo.

El origen de fábrica. Los artículos 19.2 y 23.1.2.2 exigen vehículos con chasis y fórmula rodante originales de fábrica. El problema es simple: ningún fabricante produce vehículos areneros de 8 o 10 pasajeros. La exigencia, tal como se lee hoy, excluye por diseño a las unidades que sostienen toda la actividad.

Esta exigencia sí viene de un informe sobre tubulares: el Informe Técnico PUCP N° 2018-035-09, encargado por el Mincetur a solicitud de CANATUR. Pero al leerlo completo, línea por línea, encontré algo que cambia el debate: el propio informe no exige que todo el vehículo salga de una fábrica, sino que ciertos componentes cumplan una especificación de material verificable. Para el dispositivo antiempotramiento, por ejemplo, acepta acero ASTM A36 «o en otro material si es original de fábrica», con espesores y dimensiones definidas. Es una norma de ingeniería de materiales, no una proscripción de la fabricación local. El mismo informe reconoce, además, que los tubulares operan fuera del Sistema Nacional de Transporte Terrestre y no están obligados a cumplir el reglamento del que se toma esa exigencia.

Es, además, la misma preocupación que motivó la intervención fiscal que detonó el paro: el fiscal a cargo declaró a la prensa que estos vehículos son ilegales por ser «transformados», sin una autoridad que avale el cambio, y con chasis de origen incierto. Coincido en el diagnóstico. Discrepo en el remedio: la respuesta no es prohibir el vehículo transformado, sino exigirle exactamente esa certificación que hoy no existe.

Por eso mi propuesta no es «flexibilizar» la seguridad: es reemplazar el origen de fábrica por una certificación de conformidad —material, soldadores calificados, ensayos no destructivos— verificada por una entidad autorizada. Es, literalmente, el estándar que el propio informe cita como referencia internacional. La seguridad del pasajero se acredita con ensayos y certificación, no con un origen de fábrica que el mercado simplemente no ofrece.

Formalizar no es solo cuestión de vehículos

La formalización que planteamos también incluye que los operadores tengan RUC activo y habido, emitan comprobante de pago al prestar el servicio de transporte turístico terrestre de aventura, y que la contratación de guías, orientadores y choferes respete el régimen laboral que les corresponde. Y en Huacachina, por tratarse de un Área de Conservación Regional, hay que ordenar además la concurrencia de competencias entre el Mincetur, la DIRCETUR Ica, el Gobierno Regional y la Municipalidad Provincial de Ica. Ordenar eso es, precisamente, la tarea de la Mesa Técnica que ampliamos por seis meses.

En el plano territorial, Huacachina es un Área de Conservación Regional. Su uso turístico se rige por los lineamientos de la Ordenanza Regional 007-2017-GORE-ICA, modificados por la Ordenanza Regional 004-2026-GORE-ICA. Sobre un mismo servicio concurren el Mincetur, la DIRCETUR Ica, el Gobierno Regional, la Municipalidad Provincial de Ica y las autoridades de transporte. Ordenar esa concurrencia de competencias es una tarea central de la Mesa Técnica.

Lo que sigue

Vamos a presentar en la Mesa Técnica propuestas sobre ergonomía de las unidades, gestión de la velocidad y experiencias diferenciadas según el tipo de pasajero. La seguridad del turista sigue siendo, y seguirá siendo, el eje de todo lo que propongo.

Hoy tenemos una ruta, una mesa con plazo y autoridades comprometidas. Formalizar toma tiempo, pero cada norma que se ajusta a la realidad técnica de la actividad —y no a la de otro tipo de vehículo— deja al sector más ordenado, más seguro y más competitivo. Invito a otros gremios, empresarios y operadores del país a sumarse a esta Mesa Técnica: lo que definamos en Huacachina puede servir de referencia para todo el turismo de aventura en el Perú.

Rolando Concha Lopez
Presidente | APETUR
presidencia@apetur.org.pe
Asociacion Peruana de Empresas Turisticas